Creo que todo este alboroto por lo de la ideología de género, los más de 100 géneros que se pueden adoptar, y muchas otras perlas de estos últimos días, han llevado a cosas realmente increíbles. Lo último que supe, es que una entrenadora se había casado con su delfín.
Esto me parece que se dice trans especie. Bueno si todo esto es posible ¿porque no casarse con uno mismo? Es más la ley ampara muchos de estos absurdos y establece que pueden hacerse, creo que nada más nos puede sorprender. Es posible que todo esto haya alborotado a Kafka.
Lo adopté cuando tenía dos meses de edad y el tamaño de una botella de Inka Kola de medio litro. A los tres meses lo saqué por primera vez al parque, y al dejarlo sobre el grass estaba tan asustado con esos apéndices verdes y puntiagudos que se puso a llorar. Caminaba apenas algunos metros y se sentaba pidiendo que lo cargara, comía comida especial y tomaba leche sin lactosa. Dormía al lado izquierdo de mi cama sobre el piso de cama. Poco a poco fue creciendo y sus costumbres cambiaron, dejó de comer solo comida especial y comenzó a probar con otros potajes. Ya no le tenía miedo al grass, ahora se lo come, las personas extrañas ya no lo asustan, él toma la delantera y las asusta primero.
Claro, como de costumbre, su manía por morder cosas, lo ha llevado a comer vidrio, fierro, papel, hasta crema dental, sin que hasta el momento le haya pasado nada, fuera de un aflojón de estómago. Pero lo último, lo que hizo si fue de campeonato, se olvido por un momento que es un perro y decidió comer insectos. Ahora que ya estrenó su nuevo "género" pues como sabrán ahora es sapo, y no se le ocurrió mejor idea que comerse una abeja.
No hubiese sido nada fuera de lo normal si es que la abeja no hubiera decidido a última hora, realizar su acto más osado, picarle la lengua. Dio un resoplido, y moviendo la cabeza comenzó a querer rascarse la lengua con su pata delantera izquierda. Por supuesto no pudo quitarse el aguijón de la lengua y me tocó a mi hacer el trabajo. Después de eso, comenzó a estornudar una y otra vez, Decidió tomar agua pero con la lengua hinchada no acertaba una.
Bueno ya está más tranquilo, se metió debajo de la cama y decidió no salir más, supongo que hasta mañana.


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