viernes, 12 de mayo de 2017

¿Y donde estás mamá?

Cuando niño, la recuerdo delgada, siempre con el cabello amarrado en una sola cola, un par de aretes brillando como estrellas a cada lado de su rostro, enmarcando una dulce y amorosa sonrisa.
 
Recuerdo cuando niño, cada cumpleaños, mucho tiempo antes, ella juntaba los tubos de cartón del papel higiénico y los forraba, pintaba, los adornaba con escarcha y recortaba, convirtiéndolos en hermosos envases para colocar dentro caramelos y chocolates, esas eran las sorpresas de mi cumpleaños.

"A la mesa a almorzar", era lo que decía poco después del mediodía, y al preguntarle  ¿qué cosa hay de comer? Invariablemente respondía "comida".

Recuerdo los días, cuando al llegar de mis clases de la universidad, luego de abrir la puerta y subir las escaleras entraba directo a la cocina, el aroma a comida recién hecha me invadía, ella estaba ahí, siempre ocupada, cocinando y haciendo muchas otras cosas a la vez.  Le daba un palmazo e inmediatamente me iba al comedor, abría la refrigeradora y la miraba por completo, no buscaba nada en especial, creo que me gustaba verla siempre llena (mi refrigeradora hoy solo tiene una botella de yogurt y un par de kiwis).

Recuerdo que un día juntando mis propinas había conseguido comprarme un pequeño pedazo de queso azul, mi favorito, (que no es azul sino verde) le di un pequeño mordisco y lo restante lo guardé en el refrigerador. Al día siguiente después de clases llegué a casa y como sabrán, fui directo al refrigerador a buscar mi preciado tesoro, y cual habría sido mi sorpresa cuando no encontré nada. Le pregunté a la "Flaca", ¿haz visto mi queso azul?  Y me dijo ¿Cual, uno lleno de hongos que había? Ya lo voté. Mi mundo se puso gris en ese mismo instante.

La recuerdo sentada a la mesa, el televisor encendido y ella tejiendo, pintando, cociendo, escribiendo, leyendo, siempre haciendo algo para nosotros. Y ahora que ya no siento sus pasos, su llamada a la hora de almorzar, ahora que no la veo caminando por toda la casa sin cesar, siento nostalgia, en realidad no se que siento, solo una lágrima que cae y su recuerdo. Feliz día MAMÁ.  

jueves, 11 de mayo de 2017

Yo dudo, tú dudas, él duda. La duda ¿es buena?

El creer en todo lo que vemos o escuchamos no es muy adecuado. Pero el dudar de todo, tampoco es bueno.

Muchas veces aceptamos las cosas tal y como nos las hacen llegar, solo las damos por sentadas y ya. No hay preguntas, no hay dudas. Hace un par de meses una de mis hermanas, en una conversación, de las tantas que tenemos me dijo que estaba yendo los sábados a una parroquia en la cual realizaban estudios sobre la interpretación de la Biblia.

Todo esto me pareció bastante interesante, pensé un poco en ello, pero después lo olvidé.  Luego de un tiempo, dándole vueltas en mi cabeza me preguntaba, ¿que tipo de estudios serán? Y me vino a la memoria la famosa "Ley de interpretación auténtica" y fue que decidí investigar un poco más y no solo creer por creer o dudar porque si.

Como todos deben de saber esta famosa Ley tiene nombre propio y no es más que la búsqueda de refrendar algo que aún sabiendo que no es correcto, se le da respaldo legal. Por lo tanto, como la ley lo ampara entonces, es correcto.

Está sensación me persigue cuando trato de hacer el mismo análisis en lo que se refiere a la Biblia, pues me he dado cuenta que muchas cosas son interpretadas de acuerdo a la conveniencia del que las esgrime. 

Hablemos del Génesis, el primer libro que encontramos y del que no se cuestiona nada y se acepta tal y como está escrito. Dice que en un principio la tierra fue creada en 7 días. Pero esto en verdad me trae nuevas preguntas a la cabeza. 

¿Cómo es que medimos los días, los 7 días en que se creó la tierra? ¿cuánto tiempo duran estos días? ¿cómo medimos esas horas? ¿estos días son de 24 horas? Seguramente algunos dirán que son de 24 horas, otros tal vez digan que son de varios millones de años y que eso es una simbología. 

Algunos más dirán que nunca pensaron en eso y que ellos solo creen. Y eso me lleva a lo dicho al inicio. El creer en todo lo que vemos o escuchamos no es muy adecuado. Pero el dudar de todo, tampoco es bueno. 

Entonces, ¿que debo de creer? Lo escrito tal cual está escrito, o debo de interpretarlo. Porque si lo creo tal cual está escrito, tendría que creer también en que Dios permite que vendamos a nuestra hijas como esclavas lo dice en Éxodo 21. Y claro tampoco me podría acercar al altar a comulgar porque según Levítico 21:20 lo tengo prohibido.


El solo creer por creer, sin hacer un simple análisis de aquello en que se cree, o por pereza o porque simplemente le llamamos fe, tan solo para evitarnos complicaciones, no es bueno, no nos ayuda a crecer, no nos permite avanzar.