domingo, 23 de julio de 2017

Somos la creación de Dios.

Hace mucho había recibido un corto vídeo sobre las diferencias de tamaño que existen en el universo, y me pareció increíble que tanto a niveles grandes y a niveles pequeños las cosas se asemejen tanto. Pero eso no es lo que más me llamó la atención pues me volvió a venir a la cabeza aquella pregunta sobre ¿Quienes somos dentro del universo?

Sabemos que la ballena azul es el ser vivo más grande que puebla la tierra, con 30 metros de largo y 200 toneladas de peso, el ser más pequeño es una bacteria existente en el agua, de 0.0009 micrómetros cúbicos de la que no se sabe casi nada. Todo esto, es lo que podemos encontrar justamente en la tierra, pero ¿Y si vamos más allá? Si es que decidimos salir del planeta y hacer un pequeño viaje fuera de nuestro vecindario.


Entonces ajustemos los cinturones e iniciemos nuestro pequeño viaje. Sabemos que las Voyager llevan discos de oro que tienen grabados música, saludos en diferentes idiomas, imágenes, sonidos de la tierra, todo esto con la esperanza de que sean encontrados por alguna raza extraterrestre que pueda entenderlas. 

Esto quiere decir que realmente esperamos que exista vida inteligente fuera de nuestro planeta, siendo así, ¿cómo creemos que esta podría ser? Se han dicho, escrito, filmado, muchas cosas sobre esto, pero nada es concluyente. ¿Existen cosas más pequeñas que nosotros? Por supuesto que si. ¿Existen cosas más grandes que nosotros? Es indudable. Pero ¿de donde vienen? 

En el pequeño vídeo que hemos podido ver, se pueden apreciar las diferentes escalas de tamaño que son posibles de ser encontradas. Siendo así, ¿en que lugar, de acuerdo a nuestro tamaño, estamos nosotros? Si nos comparamos con lo lo más grande y lo más pequeño. 

Si tenemos en cuenta un año luz, esto significa la distancia que recorre la luz en el lapso de un año, siendo así, decidí hacer unos pequeños cálculos. La velocidad de la luz es 299.792.458 metros por segundo, que es lo mismo que 1.079´252.849 km/h   (mil setenta y nueve millones doscientos cincuenta y dos mil ochocientos cuarenta y nueve kilómetros por hora) se imaginan lo que sería viajar a esta velocidad. 

Entonces si la luz puede viajar a esta velocidad, ¿cuanta distancia recorrería en un año? Simple, ¿cuantas horas tiene un año? Si cada día tiene 24 horas y cada año tiene 365 días entonces, 24 x 365 nos da 8760 horas en un año. Si esto lo multiplicamos por la distancia que recorre la luz en una hora tendríamos 1.079´252.849 x 8760 = 9´´454.254´957.000 que es lo mismo que nueve billones cuatrocientos cincuenta y cuatro mil doscientos cincuenta y cuatro millones novecientos cincuenta y siete mil kilómetros en un año. Que representa ir a la luna y regresar 12´297.418 (doce millones doscientos noventa y siete mil cuatrocientas diez y ocho) veces. 

Tomando que en promedio un viaje redondo a la luna demora 6 días, esto representaría para nosotros viajar durante 73´784.507.99 millones de días, que sería lo mismo que 202.149 años y si esto lo tomamos en tiempo de vida humana de 75 años nos daría 2.695 vidas y estamos hablando de un año luz, teniendo en cuenta que la Vía Láctea tiene un tamaño de 100.000 años luz, esta empresa sería hoy imposible de realizarse, pero la luz hace este viaje hace millones de años, lo que quiere decir que el universo es inconmensurable. 

Si partimos de esta premisa, puedo preguntar, ¿somos los únicos seres vivos inteligentes en la Vía Láctea? Si Dios nos creó, y además, creó todo aquello que nos rodea, entonces, también creo la Vía Láctea, siendo así, ¿cual sería la razón por la cual no podrían existir seres inteligentes en cualquier otro lugar? Claro, alguien raudamente me podrá responder, "La Biblia dice....." y esto prontamente me lleva a pensar en una cosa, estoy de acuerdo con que Dios existe, pero no se parece en nada, a ese Dios que la Biblia o cualquier otro escrito describen. No castiga, ni premia, simplemente es energía vital, que va creando y destruyendo sin cesar.      

   





   

¿Eres bueno? Tal vez si, pero ¿eres correcto?

Tantas veces he escuchado de mis alumnos, claro eso justo en época de exámenes finales, que después de acercarse me dicen, "profesor no sea malo, ayúdeme". Hasta donde he podido investigar, la palabra malo es antónimo de bueno (que obvio), por lo tanto si es que no los ayudo no sería una persona buena.

Por lo tanto, bueno sería aquel que hace algo que ayuda y es positivo para los demás. Entonces, si fuese mi preocupación el convertirme en una buena persona, lo único que tendría que hacer es ayudar a todo aquel que solicite mi ayuda, en este caso a cada alumno que se me acerque para que le suba su calificación.

¡Que fácil, verdad! Ahora lo que sigue es, el hacer lo que sabemos me hará una persona buena y listo, pero me pregunto, ¿Sería lo correcto? Es justo aquí, dónde encontramos muchos diferentes tipos de interpretación y argumentos, algunos a favor y otros en contra.

Algunos me dirían, sí está bien que los ayudes, sin embargo otros dirán, no está bien que los ayudes, no tienes porque subir sus notas. Entonces todos nos enredamos en la discusión sobre si está bien o está mal, es decir, entre si soy bueno o si soy malo.

Pero hasta ahora no hemos hablado sobre lo que es correcto o lo que es incorrecto. Y esto genera una situación un poco incómoda por decir lo menos, pues al desear hacer cosas supuestamente buenas y con las mejores intenciones, terminamos haciendo cosas que son incorrectas.

Es momento de hablar de lo correcto. Para eso nos puede ayudar el saber cuál es el significado de la palabra. Correcto es el que hace las cosas de acuerdo a las leyes y reglas. Entonces, si yo hago las cosas de acuerdo a los reglamentos no debería de ayudar a ningún alumno subiéndoles sus notas. Esto entonces me convierte en una persona mala pero correcta.

Entonces ¿De cuantas maneras podemos hacer las combinaciones entre bueno malo correcto e incorrecto? Y mantenernos como una persona buena y correcta.

De acuerdo a lo mostrado en la imagen, existen 8 combinaciones posibles, lo que hace aún más difícil el conseguir decidir que es lo que somos. Pero el hecho es, que el decidir ser algo en algún momento de nuestras vidas, no es tan importante como el hacer las cosas que realmente debemos de hacer porque somos quienes somos. Solo debemos de actuar de acuerdo a nuestra esencia y actuar en armonía con los que nos rodean no solo para ser populares.