domingo, 25 de junio de 2017

Interpelación el menú del día

Había una vez un congreso que se sentía grande y poderoso, porque la mayoría de ellos representaba a un personaje político que habiendo competido dos veces, en ambos casos llegó segunda a la meta y no pudo romper la cinta de llegada.

Es claro que esta situación le causó gran frustración y por supuesto, un serio problema depresivo. Para tratarlo, no fue a visitar a un psicólogo, ni tampoco le fue suficiente tomarse unas vacaciones, decidió que para curar sus frustraciones debería de orquestar la mejor manera de interrumpir, molestar, incomodar, meter zancadillas y entorpecer el trabajo del que quedó en el primer lugar en la competencia.



Para esto, claro, nada mejor que utilizar a la mayoría que la representa y orquestar toda una serie de actos "hostiles", claro muchos de sus representantes dirán, "Estos no son actos hostiles, el Congreso tiene el derecho de interpelar a cuanto Ministro se les ocurra." Y en realidad tienen razón, pero acá ya no se trata de interpelar o no interpelar, acá ya estamos viendo que la interpelación se está utilizando como pretexto para hacer notar cuan poderosos son en sus cargos congresales.

Imagínense que se está corriendo un maratón y nosotros vamos a alentar a Pedro un gran amigo nuestro que está participando. Es nuestro mejor amigo de toda la vida y lo queremos mucho. Es así entonces, que nos juntamos con otros amigos, para poder estar apostados al lado del camino cada kilómetro. Sabemos que una maratón tiene una distancia de 42 kilómetros, entonces decidimos poner a un amigo cada kilómetro y de esta manera poder alentarlo a cada paso de la carrera.

Pero a uno de nosotros se nos ocurre que podríamos hacer más por él, y propone tener una botella con agua cada uno y una toalla pequeña. Es así que se decide, darle una botella con agua cada kilómetro para que se mantenga hidratado y además ayudarlo secándole el sudor con la toalla. Somos sus amigos y lo que deseamos es ayudarlo a que llegue bien a la meta. Lo más seguro es que llegue último a la meta, pero no importa porque llegará bien hidratado, y con la frente seca y sin sudor, gracias  a nosotros sus amigos.


jueves, 8 de junio de 2017

Más tiempo en la combi

Hace poco me mude como ya dije en la publicación anterior, pero eso no es lo interesante. Lo que realmente resulta inaudito e increíble es la cantidad de tiempo que el lunes y hoy perdí viajando en combi. Esto requiere un gran esfuerzo de adaptación.

Desde mi nuevo domicilio hasta mi centro de labores el tiempo de desplazamiento resultó ser de dos horas. Ok conseguí asiento en ambas oportunidades pero viajar dos horas de ida y dos de retorno resulta ser de terror. Esto no es nada más ni nada menos que el 25% del promedio de tiempo que permanecemos despiertos.

Siguiendo con estos cálculos quitemos al año 121 días que es lo que pasamos durmiendo. Eso nos deja disponibles 244 días para vivir y ocuparnos de nuestras cosas y de estos gastamos 40 días viajando en una combi.

Claro seguramente algunos viven a 10 minutos de su trabajo y eso no los afecta,  pero ¿cuantos estamos en esta situación?

Hoy le pregunté a mi coordinador, ¿a que hora se levanta todos los días para venir al trabajo? Sin dudarlo me dijo a las 5 de la mañana. Para hacer mis cosas tranquilo y llegar temprano. Eso es así porque muchos vivimos a un lado de la cuidad y trabajamos en el extremo opuesto.

Entonces ¿que es lo que hacemos con esto 40 días al año que perdemos en una combi? Algunos duermen, otros revisan su muro en el Facebook, otros conversan por WhatsApp, otros solo miran a través de la ventana mientras escuchan música en su celular y se quedan dormidos, algunos otros, muy pocos debo de decir, sacan un libro para leer. 

Después de poco más de una semana en estos viajes, decidí que no siempre es lo mejor esperar que alguien más maneje las cosas por ti. A veces es mejor tomar nuestro destino, en nuestras propias manos y decidir a que velocidad deseamos llegar a él. La mayoría de las veces consideramos que es más fácil dejar que otro haga el trabajo y nosotros disfrutar los resultados.

Pero no consideramos el hecho de que dejar que otro haga las cosas, no da como resultado exactamente lo que nosotros queremos, en el momento en que lo necesitamos, por lo tanto, si es que no podemos prescindir de viajar en combi, tratemos de utilizar esos 40 días o 960 horas al año, en la lectura un par de buenos libros, en aprender idiomas, o en realizar alguna actividad que me ayude a mejorar como persona y que me sirva para ascender en mi vida personal y profesional.

Felizmente pude comprar una motocicleta y justo hoy me entregaron el SOAT, que dicho sea de paso es super caro. Pero necesario por varias razones, la más importante, te permite recibir atención médica en caso de accidentes, y la segunda te libera de pagar una multa de más de S/.400,00 y del internamiento del vehículo en la comisaría. 

La llevaré a que le coloquen la placa y por fin feliz, liberado del transporte público, los atracos interminables del transito y las combis asesinas.       

martes, 6 de junio de 2017

Una motocicleta nueva

Las cosas que vemos a veces parece que solo ocurren en el Perú. Después de pensarlo por algunas semanas, decidí comprarme una nueva moto. 

Para esto visite algunos concesionarios ubicados en la avenida la Marina. Hasta aquí nada fuera de lo corriente, solicite presupuestos de los diferentes modelos y pregunté por las cilindradas y colores disponibles algunos me dieron encartes bastante completos y otros solo una proforma, pero en general cumplían su función.

Pero justo cuando inicie la ronda de preguntas sobre la financiación comenzaron los problemas. Una de las a las que les quería comprar, pues tenían una moto que me interesaba me dieron tres opciones de pago.

Una al contado, esa es muy simple. Pagas todo y ya. La otra opción con mi propia tarjeta de crédito, yo me arreglo con el banco. Por fin la tercera manera de pago. El usar el financiamiento de una empresa que trabaja con ellos. Pido entonces esa opción, porque me dijeron que era bastante barata y dijeron que debía esperar 2 días a que la empresa me evalúe.

Les dije está bien y salí de la tienda,  esperé 2 días y fui a visitarlos, me dijeron que todavía no tenían respuesta cruce la calle a otra tienda de motos después de unos minutos de ver entre varios modelos me gustaron 2 y después de evaluar precios me decidí por una de ellas, entonces pregunté, ¿que modos de pago tienen? Me dijeron contado y tarjeta. Les pregunte si ningún otro, me dijeron no. Entonces señalando una negra con arreglos rojos le dije quiero está.

Pase por favor a la oficina para que le hagan el papeleo -me dijo el vendedor- ¿Se la lleva ahora? Pues claro, le dije -se la prepararemos de inmediato, por favor espere unos minutos- y me acompañó a la oficina. A los 15 minutos, salí manejando. Pero ¿Y que nos enseña todo esto?

Es importante entender como tratamos a las personas, si es que realmente deseamos venderles algo. Es primordial que tengamos claro, que es lo que debemos de hacer y como debemos de hacerlo. Si es que ofrecemos algo hay que otorgarlo sin demora. Pero si no lo ofrecemos, no cometamos el error de embromar a nuestros clientes, porque se darán media vuelta y comprarán en la tienda de al frente.